Una tarta realmente deliciosa y muy popular. Como explican en este blog, es uno de los postres más conocidos y, quizás, uno de los más antiguos del mundo. El primer registro que hace mención al pastel de queso viene de la antigua Grecia. Se ha convertido en uno de los postres favoritos de los americanos y de medio mundo.
Aunque la receta original es con crema de queso existen bastantes variantes, unas con requesón y limón para darle mayor textura y sabor mientras que otros utilizan huevos para darle mayor consistencia. La base suele ser de galleta o de masa quebrada, y en cuanto a la cubierta tenemos la clásica con confitura de arándanos, mermelada de fresa o frambuesa, chocolate o incluso sin cobertura. Tiene la consistencia cremosa y suave del queso, el crujiente de la galleta y el contraste dulce de los frutos del bosque.
Realmente la tarta de queso es muy fácil de hacer y tiene la ventaja de que podemos hacerla de víspera, yo creo que está mejor bien reposada.
En la receta viene un glaseado para cubrir la tarta. Yo no lo puse, no tenía la gelatina en casa, pero tenía mermelada de frutas del bosque, que es con la que la cubrí. Quedó riquísima porque no resulta demasiado dulce. Además como no tenía un molde desmoldable de 22 cm., la puse en uno de 26 cm., por lo que quedó más fina y yo creo que está mejor así.











