15.1.12

Melaza de granada






De un tiempo a esta parte he visto algunas recetas de la cocina árabe o marroquí que entre sus ingredientes llevan melaza de granada. Alguna de ellas me apetecía probarlas, pero encontraba la dificultad de poder hacerme con la melaza. Pero hace un par de meses la vi en el blog de Neus y rápidamente la guardé. Esta receta la preparé en diciembre, el otoño es tiempo de recolección de granadas, pero las podemos encontrar todavía.

El origen del granado se extiende desde los Balcanes hasta el Himalaya y es considerado uno de los frutales más cultivados desde tiempos más remotos. Parece ser que fueron los Cartagineses los que lo introdujeron en el sur de Europa. Aunque es un árbol subtropical, se adapta bien en regiones que su temperatura no alcance los -15º.

La melaza es un ingrediente de los países árabes, que se utiliza mucho en cremas, en salsas con carnes, en vinagretas para adobar o marinar carnes, ensaladas, bizcochos, galletas, etc.. Tiene un sabor dulce-ácido, con una consistencia como la miel o el jarabe. Tiene un sabor dulce-ácido, con una consistencia como la miel o el jarabe. También está muy buena con queso fresco o yogur.

La podemos conservar en la nevera durante mucho tiempo, o si preparamos más cantidad podemos envasarla como una conserva. Si no queremos o no podemos prepararla podemos encontrarla en las tiendas de productos de otros países.








  • Ingredientes:
6oo ml. de zumo de granada, (6 u 8 granadas)
200 gr. de azúcar
1 cucharita de zumo de limón



  • Preparación:
Para hacer más fácil el separar los granos de la piel, presionar levemente la granada con las manos o hacerla rodar sobre la superficie de trabajo, así los granos se soltaran mejor. Cortamos la granada por la mitad y vamos sacando los granos y poniendo en un recipiente. Vamos poniendo los granos en la licuadora y los licuamos, y vamos colando el zumo con un colador para que no quede ningún resto. Hemos de obtener 600 ml. de zumo.

Para los que no tenéis licuadora, exprimiremos la granada con el exprimidor, retirando lo que podamos de los hilos amarillos y colando el zumo resultante. Pero esto es un poco más complicado.







En un cazo ponemos el zumo de la granada, el azúcar y el zumo de limón, llevamos a ebullición, bajamos el fuego y dejamos reducir lentamente a fuego suave. Hasta conseguir un jarabe, pero teniendo en cuenta que cuando se enfríe se espesara más.

Guardamos en un bote de cristal, cerramos y cuando este frío podemos guardarlo en el frigorífico. Nos durará mucho tiempo.

Fuente: Cocinando con Neus